Capilla de la Valvanera

Partiendo del centro histórico por la vía que Conduce a Fonquetá, en el costado occidental del municipio, se encuentra la Capilla la Valvanera situada más exactamente en el Cerro de la Cruz, en la cordillera que separa los valles de Chía y Tenjo. El recorrido dura aproximadamente 15 minutos en vehículo a través de una vía pavimentada. No obstante, una  vez inicia el ascenso a la Valvanera, la vía se convierte en un espacio propicio para la realización del ciclo montañismo, ya que este camino se convierte en una vía destapada desde la cual puede observarse el municipio de Chía y sus alrededores.

 Durante el camino que se recorre desde el municipio hacia la Valvanera, se observa señalización que indica el camino a seguir para ascender. No obstante, cuando la vía deja de ser pavimentada, deja de observarse señalización para arribar. Lo anterior dificulta a los visitantes tener un punto de referencia para llegar al templo religioso, debido a que más adelante, la vía se abe en dos caminos de los cuales en ninguno de ellos, se informa el lugar de destino.

Este bien, es producto de la construcción colectiva de los habitantes de Chía. Para lograrlo, las comunidades de las veredas Bojacá, Yerbabuena, Fonquetá y Cerca de Piedra, organizaron bazares para reunir recursos y hacer realidad la idea de construir un templo en honor a Nuestra Señora de La Valvanera. La capilla, fue construida el 6 de enero de 1937, y la primera piedra de la construcción fue bendecida por el sacerdote Luis Alejandro Jiménez. Además, es de resaltar que la carretera para ascender a la capilla, fue construida a manos de vecinos del municipio (Aldana, 1969)

 Dentro de ella, se aprecian algunas esculturas de estilo Gótico. Durante la época de Navidad y Semana Santa se realizan procesiones desde el centro del municipio hasta la capilla.

El atractivo cuenta con zona para baños, mirador, tiendas y restaurante en construcción. La eucaristía se celebra los domingos a la 1 de la tarde. Quienes se dirigen al atractivo durante toda la semana, son personas de todas las edades, deportistas y extranjeros que buscan disfrutar de la vista desde la capilla o practicar el ciclo-montañismo. Los días propicios para dirigirse a este lugar son los fines de semana, donde puede observarse una importante afluencia de deportistas, familias y comerciantes. Estos últimos ofrecen a lo largo del recorrido bebidas refrescantes, frutas y vestuario deportivo.